Cómo comparar pólizas de seguros paso a paso
Completa una tabla con tus propuestas y compara tres escenarios de gasto antes de decidir qué diferencia puedes asumir.
El precio del seguro, el gasto que asumes y los riesgos protegidos son piezas diferentes de la comparación.
Antes de comparar pólizas, distingue la prima, el deducible y la cobertura. Confundirlos puede llevarte a evaluar solo la cuota mensual y pasar por alto el gasto que asumirías cuando uses el seguro.
Es el importe que pagas por el seguro según la periodicidad acordada. Comprueba si la cifra está expresada en pesos, UF u otra unidad y si incluye una promoción temporal.
Para comparar un año, suma todas las cuotas previstas en ese periodo. No multipliques una mensualidad promocional por doce si luego cambia el precio.
El contrato puede establecer un monto o proporción que asumes al usar una cobertura. Revisa si opera por evento, persona, periodo u otra regla. Un deducible fijo y uno porcentual no se calculan de la misma forma.
En un ejemplo simplificado, con daño cubierto de $500.000 y deducible fijo de $100.000, sin otras limitaciones, asumirías $100.000 y el seguro pagaría $400.000. Si el daño fuera $60.000, asumirías ese gasto completo; no pagarías $100.000 solo por existir ese deducible. Son cifras ilustrativas.
Identifica los eventos y prestaciones que protege la póliza, junto con exclusiones y límites. Una etiqueta amplia no anula esas condiciones. Las condiciones particulares ayudan a reconocer qué se contrató en tu caso.
Usa la calculadora de comparación para explorar primas y deducibles fijos. Después vuelve al contrato: la herramienta no puede valorar por ti una exclusión o un límite distinto entre dos productos.
La CMF explica las partes de una póliza. Ten ese documento a la vista cuando solicites aclaraciones.